La pintura ignífuga es una de las medidas que se pueden adoptar a la hora de proteger una casa o cualquier tipo de estructura delante del peligro de un incendio.

En este blog vamos a explicar lo importante que es aplicar esta medida de seguridad y en qué casos y sectores es más útil.

La pintura ignífuga, también es conocida como pintura intumescente, pero hay que diferenciarlas, ya que no tienen el mismo efecto ni funcionan de la misma forma.

La primera, en caso de incendio en el edificio ayuda a que las llamas no se propaguen. Por lo tanto, es una medida muy eficiente para mantener el incendio controlado y evitar que se extienda rápidamente. Esta pintura es perfecta en el caso de edificios residenciales, para así dar tiempo a que los residentes puedan evacuar la zona afectada por el incendio.

La pintura intumescente en cambio, actúa directamente sobre la llama, o antes de que aparezca. Cuando se produce un aumento considerable de la temperatura, esta pintura reacciona y crea una gruesa capa de espuma que funciona como aislante térmico para los elementos que cubre, parando el fuego y evitando que dañe la estructura del edificio.

Esta pintura se utiliza mucho en el sector industrial con riesgo de incendio, donde la mayoría de estructuras son metálicas y sensibles al calor.

Ventajas de la pintura ignífuga

-          Retrasa la propagación de los incendios

-          Se puede aplicar sobre superficies como el metal, madera, lacados, etc, dependiendo del tipo que sean.

-          Se puede utilizar tanto en exteriores como en interiores, incluso combinar con otro tipo de pinturas.

-          A la hora de aplicarla en la superficie se puede usar tanto pistola como rodillo o brocha.

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